lunes, 10 de agosto de 2015

Llegas



Llegas regalando
desconsuelo y carencias
con caricias azules
como las tierras altas
sumidas en los sueños;
hoy que no me seducen:
ni tu piel nacarada,
ni tu boca de miel,
que un día se rendía
a la pasión prohibida
de mi deseo malévolo;
ese deseo fugaz
como la luz de estrella
que penetra sigilosa
en nuestra alcoba;
cortando nuestros límites
mientras duren en tu alma
mil te amo hasta la muerte;
cuando mi amor se nutría
en las insanas pasiones
de tu yo pequeñito.

Acércate a mi alma
con tu vibrante ser,
regálame está noche
la vivaz alegría
que derraman tus palabras
titilando sus risas
en mi tristeza negra;
dirá entonces la noche
que aún estás presente
en un rincón de mi alma,
porque cuando te escucho
mi corazón palpita.

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